La firma Johnson & Johnson le encargó a Ian Johnston, experto en tecnología y diseño de la Open University, la creación de una toalla que no se cayese cuando se lleva puesta enroscada.
La toalla es a prueba de exhibicionistas ya que su diseño posee varios desarrollos para que su intimidad permanezca en el anonimato. Primero, el tramado es diagonal que incrementa el agarre. Segundo, tiene una goma elástica en los extremos. Y tercero: posee unas franjas de un lienzo especial a prueba de agua que ofrecen un agarre extra.
La efectividad del nuevo implemento fue probada en diferentes situaciones de riesgo: lavado de dientes, peinado de cabello, desodorización de axilas, afeitado, etc. Según explicó el director de marketing de Johnson, "las mujeres siempre nos comentan cómo les gusta estar envueltas en una toalla. Pero a diferencia de lo que sucede en las películas, las toallas tienden a caerse".